Una vez, un niño de ocho años que era muy listo para su edad, fue a
visitar a su abuelo como hacía cada fin de semana. Esta vez tenía una
idea muy interesante en la mente, se había propuesto triunfar en la vida
y pensaba hacer todo lo que fuera necesario para lograr ese objetivo.
Su abuelo había sido una persona de éxito por lo que le formuló la siguiente pregunta: Yo, cuando crezca, voy a tener mucho éxito. Abuelo, ¿Puedes darme algún consejo sobre como acanzarlo?
El abuelo asintió pero no dijo ni una palabra. Cogió al niño de la
mano y fueron a un vivero donde compraba regularmente las plantas. Le
dijo que escogiera dos árboles.
Se los llevaron a la casa y se dispusieron a plantarlos en un lugar adecuado. Uno de ellos lo pusieron en el jardín, el otro, en cambio, lo plantaron en una pequeña olla en el interior.
Entonces el abuelo le preguntó a su nieto: ¿Cuál de los dos árboles piensas que va a tener más éxito en el futuro?
Al niño le encantaba este tipo de acertijos, así que se tomó unos minutos para pensarlo y dijo: El
árbol de la olla. La razón es que aquí dentro se encuentra protegido y
seguro. El de fuera tiene que enfrentarse a elementos externos que
pueden dificultar que crezca.
El abuelo se encogió de hombros y dijo: ya veremos.
El tiempo pasó y el abuelo se encargó de cuidar las dos plantas por igual. Un día, el niño ya convertido en adolescente volvió a visitar a su abuelo.
-En realidad nunca contestaste a mi pregunta- le dijo- ¿Cómo puedo tener éxito cuando sea mayor?
El anciano llevo a su nieto a ver los dos árboles, luego le dijo: ¿Cuál es el mayor?.
-Pero no tiene sentido-, dijo el adolescente. – Es más grande el de fuera… pero tendría que haber crecido más el de dentro ya que ha tenido menos dificultades para hacerlo.
-Sí, pero el riesgo de enfrentarse a desafíos vale la pena- Dijo el abuelo sonriendo. -Si eliges la opción segura nunca vas a crecer. En cambio, los peligros y desafíos hacen que tu único límite pueda ser el cielo.
Si tú tienes el valor de arriesgar y apostar por lo que realmente
crees, puedes tener la certeza de que despertarás tu verdadero potencial
y tendrás éxito en aquello que te propongas.
En Remodelatuvida estamos contigo con formaciones relacionadas con la Nutrición, la Inteligencia Emocional, la Relajación, la Programación Neurolingüística y el Ejercicio Físico y con nuestras sesiones individuales de Coaching. En definitiva, estamos contigo para mejorar tu calidad de vida. ¡No te pierdas las actividades mensuales de Remodelatuvida, tu lugar de Coaching y Crecimiento Personal! www.remodelatuvida.es
miércoles, 15 de abril de 2015
miércoles, 11 de marzo de 2015
Cuento sobre La Ira
Cuentan que un hombre sufría con gran frecuencia ataques de ira y cólera, así que decidió un día abordar esta situación. Para ello se fue al encuentro de un viejo sabio con fama de conocer la naturaleza humana. Cuando llegó a su presencia, habló de este modo:
-Señor, quiero solicitar tu ayuda, ya que tengo fuertes arranques de ira que están haciendo mi vida muy desgraciada. Yo sé que soy así, pero también sé que puedo cambiar si usted me aconseja.
Lo que me cuentas es muy interesante -dijo el anciano-. De todas maneras, para poder tratar bien tu problema es necesario que me muestres tu ira y así pueda saber de qué naturaleza es.
-Pero ahora no tengo ira -argumentó el hombre.
-Bien -contestó en anciano-, lo que tendrás que hacer en este caso es que la próxima vez que la ira te invada, has de venir lo más deprisa posible a enseñármela.
El hombre iracundo se mostró de acuerdo y regresó a su casa. Pero pocos días después se encontró de nuevo con otro ataque de cólera y marchó rápidamente a ver al anciano. Sin embargo, ocurría que el viejo habitaba en lo más alto de una colina muy alejada, así que cuando por fin alcanzó la cima y se presentó al sabio…
-Señor, estoy aquí de nuevo como me dijiste.
-Estupendo, muéstrame tu ira.
Pero al pobre hombre se le había pasado la ira durante la subida.
-Es posible que no hayas venido lo suficientemente rápido -dijo el anciano-. La próxima vez corre mucho más deprisa y así llegarás todavía con ira.
Pasados unos días, al hombre le asaltó otro fuerte ataque de cólera y recordando la recomendación del sabio, comenzó a correr cuesta arriba todo lo rápido que pudo. Cuando media hora después llegó completamente agotado a casa del viejo, éste le reprendió severamente:
-Esto no puede continuar así, otra vez llegas sin ira. Creo que debes esforzarte aún más y tratar de subir las cuestas mucho más deprisa. De otro modo no voy a poder ayudarte.
El hombre marchó entristecido, jurándose a sí mismo que la próxima ocasión correría con todas sus fuerzas para llegar a tiempo de mostrar su ira.
Pero no ocurrió así. Una y otra vez subía la cuesta, y a cada ocasión llegaba más y más fatigado y desde luego sin un asomo de ira.
Un día que llegó especialmente extenuado, el maestro, por fin, le dijo:
-Creo que me has engañado. Si la ira formara parte de ti, podrías enseñármela. Has subido a mi casa veinte veces y nunca has sido capaz de mostrarla. Esa ira no te pertenece. No es tuya. Te atrapa en cualquier lugar y con cualquier motivo y luego te abandona. Por tanto, la solución es fácil: la próxima vez que quiera llegar a ti, no la recojas.
miércoles, 18 de febrero de 2015
Suavizante Super Eficaz
¡Mi último descubrimiento!
Un suavizante de la ropa mucho más eficaz que los suavizantes comerciales, ecológico, bueno con nuestra piel (sobre todo buenísimo para quien tiene alergias), bueno con nuestra ropa (mejor conservación, más viveza del color y nada de olor a humedad) y super económico (por 0,40€ tienes un litro):
Se mezcla en una botella.
- Medio litro de agua mineral.
- Medio litro de vinagre blanco.
- Unas gotas de esencia (yo compro la esencia de Marsella en Manuel Riesgo).
Un suavizante de la ropa mucho más eficaz que los suavizantes comerciales, ecológico, bueno con nuestra piel (sobre todo buenísimo para quien tiene alergias), bueno con nuestra ropa (mejor conservación, más viveza del color y nada de olor a humedad) y super económico (por 0,40€ tienes un litro):
Se mezcla en una botella.
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